¿SABES LO QUE ES UN NEGOCIO CRISTIANO?

¿SABES LO QUE ES UN NEGOCIO CRISTIANO?

¿SABES LO QUE ES UN NEGOCIO CRISTIANO?

Un negocio no tiene espíritu ni alma pero, puede reflejar los principios del dueño(a) del negocio. En consecuencia, un negocio es aquel que está controlado por una persona cristiana; y mientras mayor control ejerza esta persona, mayor proyección tendrá el negocio de los principios espirituales del dueño(a); y tener un negocio es una estupenda oportunidad para poner en práctica lo aprendido en Jesucristo.

Jugando bajo las reglas de Dios: el dueño(a) del negocio cristiano primero debe conocer las reglas de Dios:

1. Saber que lo que se denomina normal para el mundo, no lo es para Dios.
2. Aceptar que él (ella) es tan solo administrador del negocio de Dios. 
3. Tomar las decisiones basándose en las Escrituras que tales decisiones a veces resulten más caras. Sin embargo, Dios promete la prosperidad, sabiduría y paz a aquellos que le son fieles; de lo contrario, ¿cuál testimonio daríamos si vamos de fracaso en fracaso tratando de seguir las reglas de Dios? (Prov. 3: 14-15).

Equilibrio en el negocio: el propósito de un negocio cristiano es glorificar a Dios y aquí, todas las funciones son iguales y solo la excelencia las debe caracterizar. Lamentablemente, el cristiano dueño de un negocio está relacionado con aquella imagen caricaturizada del cristiano que no paga sus cuentas y anda con su Biblia para arriba y para abajo diciéndole a sus acreedores que solo confía en Dios para conseguir el dinero adeudado. Por otro lado, existen muchos negocios cristianos exitosos pero, casi nadie sabe que el dueño(a) es cristiano(a). En realidad, muy pocos saben proyectar la visión equilibrada de un negocio exitoso basado en las reglas de Dios.

Funciones de un negocio: Larry Burkett (fundador de Christian Financial Concepts) señala cinco las funciones del negocio cristiano:

1. Evangelización: toda la cadena comercial puede ser ganada para Cristo (empleados, proveedores y clientes). Aquí, la clave es el proceder, el estilo de vida y no el hablar.

2. Discipulado: el dueño(a) del negocio bien puede discipular a aquellos que están bajo su autoridad inmediata (2 Tim. 2:2).

3. Proveer fondos para la obra de Dios: obviamente, dar a la iglesia y ministerios es bueno pero, existen otras formas creativas; por ejemplo, varios negocios cristianos tienen a una persona contratada exclusivamente para aistir a los empleados en problemas personales. A menudo, se juntan varios negocios cuando son pequeños para contratar a un consejero. Otras empresas forman su biblioteca con cd's y literatura cristiana solo para uso del personal.

4. Proveer para necesidades: se debe satisfacer las necesidades de los empleados, clientes y proveedores. Esto se logra pagando salarios realmente justos, pagando a tiempo y completo a los proveedores y brindando un producto de calidad a precios competitivo. En la actualidad, se aprecia que la prioridad es satisfacer los caprichos desmedidos y extravagancias de los dueños y pagar verdaderos sueldos de hambre a los empleados para zafarse de ellos. Si no se paga a un proveedor es visto como una astucia y los clientes son un mal necesario.

5. Generar ganancias: muchos cristianos creen obrar con fe sentándose a esperar que Dios los bendiga sobrenaturalmente cuando en realidad, solo están siendo perezosos. Dios nos exhorta a pensar y planificar, a ser activos y no pasivos (Prov. 16:9).

Si eres cristian@ y tienes o piensas aperturar un negocio propio, deseo que estas pautas te sirvan de mucho.